En dos palabras Im-presionante. Delicioso concepto de bocadillos de todo el mundo re-interpretados. Recomiendo el Pork Bun, el Bahn Mi, las bravas, el bikini de sobreasada y miel de romero.
Todo un buen descubrimiento. Probamos las bravas y luego de segundo hamburguesas. Las primeras muy caseras, nada de patatas congeladas. Las hamburguesas de muerte, con un pan poco común. Repetiré!
Servicio y trato inmejorable. Se agradece que en una ciudad así encuentres un hueco para sentirte como en casa. Mis recomendaciones son el bánh mì, con su salsitapicante; y el tajin de cordero :)
El bocadillo de porchetta buenísimo, el de pepito de ternera espectacular y para rematar el postre "pa amb oli i xocolata"!! El camarero de gafas súper atento. Volveré
Es un poco caro pero todo está bastante bueno. Si os gustan las cortezas de cerdo podeis pedir los Chiharrones para 2 personas, tiene un aspecto que no te esperas.
Si te gustan los bocadillos cuidados hasta el último detalle este es tu lugar. No te puedes marchar sin probar la Porchetta y el Tomate San Marzano. Buenísimo
Increíble. Nunca antes los bocadillos fueron un plato gourmet. Panes propios, carnes y productos de huerta. Una estrella michelín de Oriol Rovira a las espaldas hacen de este sitio único en su especie
Hamburguesas de autor ( 1 estrella michelin sus dueños) El precio un poco alto, pero para darse un regalo siempre está bien. Ellos producen su propia carne
Se trata de un espacio de 43 plazas, una barra para 17 comensales; el comedor con algunas mesas y la sala Sagàs, con una mesa alta compartida para 18 clientes.
La comida no esta mal pero pagas muchísimo el tema de que sea de cosecha y crianza propia. Precio para mi gusto muy algo para lo poco que se sirve. Por lo demás bien
Servicio correcto, Las hamburguesas estan buenas pero pequeñas y muy caras, conviene dar unos pasos mas e ir al kiosko en donde cuestan la mitad y son el doble de ricas y de grandes
Los sandwiches están ricos, pero el precio es ridículamente caro. Las patatas están secas y ni llevan salsa. No pienso volver, sobre todo cuando cerca hay sitios con calidad-precio muchísimo mayor.
Es una lástima que en el barrio del Born sigan apareciendo este tipo de locales. El precio es excesivo por el producto que ofrecen. Hay q tener mucha cara para vender bocadillos a 12€, sea kmO o no.